Pacú y el arte de transformar la palma en identidad chiapaneca
- Noé Farrera Garzón

- 6 ene
- 2 Min. de lectura
Pacú, localidad perteneciente al municipio de Suchiapa, en el centro del estado de Chiapas, resguarda una de esas tradiciones que, aunque nacen de lo cotidiano, se convierten en símbolos de identidad cultural.
En este lugar, la elaboración de escobas de palma tejidas a mano ha pasado de generación en generación y hoy es reconocida como una expresión artesanal que combina oficio, paciencia y profundo arraigo comunitario. En las manos de José Antonio Domínguez Gómez, esta actividad adquiere un valor especial.
Para muchos, una escoba puede parecer un objeto ordinario; sin embargo, para don José Antonio cada pieza es una artesanía única. El conocimiento que hoy preserva le fue enseñado por su tío, Eligio Tóala, y gracias a esa herencia ha logrado sacar adelante a su familia, convirtiéndose en un auténtico emblema de Pacú. Con más de 40 años dedicados a este oficio, su trabajo es testimonio de constancia y amor por la tradición.

El proceso de tejido de cada escoba lleva aproximadamente una hora con veinte minutos, tiempo en el que se cuidan minuciosamente los detalles y aplicaciones. “Para hacer estos bordados no hay que ser aburridos, requiere de mucha paciencia”, comparte don José, quien entiende su labor como un ejercicio de dedicación plena.
Además de su valor cultural, esta artesanía tiene un componente sustentable: las hojas secas de palma se reutilizan para uso doméstico, dando una segunda oportunidad a lo que muchos consideran desecho, mientras que la poda constante estimula el crecimiento saludable de las palmeras.
La calidad y el esmero en cada pieza han llevado a José Antonio Domínguez a recibir reconocimiento a nivel local, estatal e incluso internacional. Muchas de sus escobas han viajado al extranjero, llevando consigo un fragmento de la pasión y el talento artesanal de Chiapas.
Aunque el camino no ha sido sencillo, este oficio le ha permitido cubrir gastos familiares y construir un patrimonio, demostrando que las tradiciones vivas también son una forma digna de desarrollo.











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