• Nico M.

Boca del Cielo, la inspiración de un pescador y poeta que le dio su nombre

Se cuenta la historia de Dionisio Ramos, un niño criado con el oficio de la pesca, arte que se practicaba desde tiempos inmemorables para la alimentación humana, donde el azar y el conocimiento juegan un papel importante para la ejecución perfecta.



Relata que este infante un día se deja guiar por el cauce de un canal desconocido guiándolo por un paraíso de bellezas que no habían percibido sus pupilas, pues estaba viendo fenómenos naturales que eran completamente “Mágicos” para su corta edad, denominados biológicamente como “Bioluminiscencia” acción que para el pueblo era conocido como: “Cuando el agua se ilumina o arde”.


“Sólo allá en el interior del cielo Tú inventas la palabra. Dador de vida, ¿Qué determinarás? ¿Tendrás fastidio aquí? ¿Ocultarás tu fama y tu gloria en la tierra? ¿Qué determinarás? Nadie puede ser amigo del dador de la vida ¿Adónde, pues, iremos? Enderezaos, que todos tendremos que ir al lugar del Misterio”

-Nezahualcóyotl


A pesar de la gran travesía narrada por este pequeño, no pudo regresar a su morada el mismo día, deslumbrándose cada vez más con las impactantes formas de vida que encontraban y el fabuloso contraste creado por el agua que lo rodea, a la mañana siguiente.



Dionisio casi de desmaya al contemplar este paraje de la entrada del alba, pues se había dado cuenta que aquella criatura lo condujo a una corona de holanes acuosos fosforescentes que bordaban la anchísima abertura como puerta alada; aguas esmeraldas solo comparables a los paraísos indonesios.



Por primera vez un poeta-pescador estaba apreciando una maravilla la cual determina que tuvo la inspiración de una deidad la cual le susurro el nombre: Boca del Cielo, donde se une el mar y la bóveda cósmica. Posteriormente este relato menciona vestigios arqueológicos que fueron investigados con un gran entusiasmo, usando como referente de las culturas indígenas del pacifico: la ruta de los concheros. (Álvarez, 2014, PP. 33-35).



Actualmente es un andador turístico bastante concurrido ubicado aproximadamente a 20 km de Tonalá, la cabecera municipal por lo que hace su acceso muy fácil de ingresar, predominando las actividades únicas en toda la región.



Esta zona tiene un peculiaridad un poco distintiva, el visitante podrá disfrutar los dos tipos de mares ¿cómo es posible eso? La región cuenta von una barra (islote) conocida como San Marcos, que se encarga de dividir el oleaje del mar vivo y la tranquilidad del mar muerto.



Ella se disfruta las actividades del paseo en lancha, el uso de cayucos, natación, esquí, buceos, fotografía, reconocimiento de flora y fauna endémica; si de gastronomía se trata se puede degustar ricos platillos típicos como lo son: Mojarra (elaborado al gusto o de manera tradicional), la lisa y el camarón.



Cerca de ahí se encuentra la biosfera de la sepultura, se comenta que el ruido de la lancha de motor hacia la zona, provoca el revuelo de las aves que ahí habitan dando la oportunidad perfecta para apreciar ese maravilloso paisaje y plasmarlos en una fotografía.